martes, 15 de abril de 2014

Noticias desde Iglesia Iquique Pozo Almonte

Vivencias del terremoto desde Pozo Almonte
281-notEl día Martes 01 de Abril como cada semana tenemos la oportunidad de llegar a la casa del Señor, comenzando el servicio espiritual, sin saber lo que en unos minutos después sucedería. Siendo la 20:46 hrs. mientras se está escuchando el mensaje del Señor, sucede lo que tras semanas de temblores y anuncios por la televisión de un sismo de alta intensidad para el norte de nuestro país, sucede de una manera muy violenta.

Comienza el sismo y como ya había sido conversado con nuestra iglesia sobre los pasos a seguir en caso de que un sismo fuerte nos encontrara en plena reunión, fue así como en una sola voz cada niño, hermana se escondieron bajo las bancas de nuestro templo de madera, mientras nosotros lo varones clamábamos a gran voz al Señor para que tuviera misericordia de sus hijos y de sus hogares. En medio de la conmoción y sin luz, camine con mucha dificultad hasta el escritorio que tengo dentro de mi casa, que está al lado del templo, allí tenía una linterna con la cual alumbre el templo, para así dar un poco de tranquilidad a los niños que a esa altura del terremoto lloraban asustados por lo que acontecía.
Fue en ese momento cuando parecía que esto había terminado, comienza una réplica muy fuerte y muy violenta, en ese momento nos juntamos todos a los pies del pulpito, que es un lugar muy seguro dentro del templo, protegimos a los niños y tratamos de calmarlos hasta que terminó el movimiento. Después que esto había terminado, oramos con los niños y dejamos en libertad a los hermanos que quisieran retirarse a sus hogares a ver a su familia.
Cuando algunos hermanos se retiraron del templo, fuimos en un vehículo a ver los hogares de otros hermanos. En ese momento nos encontramos con un caos de vehículos que andaban como locos. Con mucha tranquilidad visitamos a nuestros hermanos y cada uno de ellos estaban bien y sus hogares sin ningún daño. Al retornar al templo tuvimos noticias de hermanos que viven a distancia de Pozo Almonte, los cuales también estaban bien, excepto una familia que vivía en una Villa militar del Fuerte Baquedano, los cuales su casa se destruyó casi completamente.
Fue solo esta familia la que se vio más afectada por el terremoto. Al pasar unas horas y siendo las 00:00 hrs. dentro del templo habían niños y hermanas que con frazadas trataban de pasar el frio, y que con cada replica volvían los miedos del terremoto. Fue impactante para mí ver el rostro de los niños y hermanas que con mucho miedo enfrentaban esta situación, pero más maravilloso fue ver con mis ojos como Dios había guardado a los suyos, y a pesar que todavía estábamos sin luz y sin agua e incomunicados agradecíamos a Dios por guardarnos. En esto se cumplió la palabra del Salmo 91, “El que habita al abrigo del altísimo, morara bajo la sombra del omnipotente”.
Han pasado algunos días, la Iglesia está tranquila, pero estamos sin agua, aislado de Iquique y con poco abastecimiento, solo confiando en el Señor.
Pr. Juan Pablo Rojas Moya

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