martes, 6 de mayo de 2014

Fernandita, un milagro ante nuestros ojos

El verano recién pasado, mientras nuestra Iglesia comenzaba a vivir su gran fiesta 2014, como es la Asamblea Anual de pastores, en la comuna de Peñalolén, ocurrió un triste accidente. El hermano Fernando Figueroa, de la iglesia de Colón Oriente, mientras prestaba servicio en el casino de este evento junto a su esposa María de los Ángeles Guevara y con ellos su pequeña hija de un año, Fernanda, sufre un accidente de tránsito. Aquí les compartimos su testimonio.
El día miércoles 05 de febrero cuando me dirigía con mi hija Fernandita al Centro de Eventos Chimkowe  fuimos impactados por un bus de la locomoción colectiva a eso de las 18:00 horas. Junto a mi hija quedamos en estado de inconciencia y solo recuerdo que una transeúnte gritaba muy eufóricamente. En ese momento se acercó mucha gente alrededor, vecinos, hermanos y pastores que estaban cerca del lugar del accidente, uno de ellos, nuestro pastor Carlos Sanhueza de la iglesia de Ovalle tomo a mi hija y la ungió en el nombre de nuestro Señor Jesucristo junto a otros pastores y hermanos. Mi hija estaba sin signos vitales y su carita estaba morada, nuestros pastores y hermanos seguían ungiendo a mi hija y en ese momento el Señor obró misericordia Fernanda volvió a la vida estallando en llanto.
Mientras tanto llegaron al lugar paramédicos para trasladarnos a urgencias. Al día siguiente solicité el alta en forma voluntaria y nos fuimos junto a mi familia a ver el estado  de salud de mi hija. Conversando con el médico tratante, nos señalaba que estaba muy grave y por su situación tuvieron que entubarla para proporcionarle oxigeno. Dentro de los múltiples exámenes que le efectuaron se realizo un TAC de cerebro en el que encontraron una fractura de cráneo pariotemporal y occipital (fractura lado derecho  posterior).
El día jueves su médico tratante nos señaló que debían realizar una resonancia magnética, que determinaría si Fernandita iba a tener algún daño neurológico o si quedaría con alguna secuela para toda su vida. Este examen se realizaría el día jueves 06 a las 22:00 horas. Cuando supimos la importancia de ese examen estábamos en la clínica y nuestro clamor era para que Dios tuviera misericordia de nosotros y nos enseñara su amor y su gloria con mi hija.
En ese momento solicité la oración por mi hija Fernandita. Ese día Jueves 06 nuestro Obispo Juan Ormeño Lagos, inspirado por Dios, al pedir la bendición en el servicio de la Asamblea,  realizó un ungimiento especial por mi hija, y el Señor lo ocupó en sobremanera, recuerdo latentemente cuando mi Obispo ocupo las siguientes palabras “Esperamos en el nombre de Él (Jesús) que Fernandita vuelva a la vida, en esta noche día jueves esperamos que Fernandita sonría otra vez, ahora mismo la vida llega a la clínica Santa María… Aleluya… ahora mismo la clínica Santa María tiembla… por que la vida ha llegado allí… y tendremos buenas noticias”.
Ese ungimiento  caló mi vida a lo más profundo de mi corazón, debo reconocerlo que cuando el médico me explicó la importancia del examen que se realizaría vino una angustia a mi vida y no  paraba de llorar, pero Dios una vez más demuestra su amor y cuando vi el ungimiento realizado por Dios por boca de nuestro Obispo vino una calma que nunca había sentido, una tranquilidad en mi corazón  que ni yo mismo me lo explicaba.
Al día siguiente nos fuimos confiando nuevamente a la clínica confiando que Dios ya habría obrado en mi hija sanidad. Hablando con el médico tratante nos señaló que el examen salió completamente normal y no tendría ninguna daño neurológico como así también ninguna secuela en su vida, todo esto para la gloria de Dios.
Dentro de las múltiples visitas que recibimos en la clínica y nuestro hogar,  pastores, hermanos en Cristo, familiares y amigos, recuerdo un precioso consejo de un hermano amigo que nos dijo esto: “Fernandito junto a su esposa ahora ustedes van a ver cómo la gloria de Dios se verá reflejada en su hija”, esas palabras me quedaron tan grabadas y junto a mi esposa vimos como en cada segundo, en cada instante nos llegaban con buenas noticias de diferentes especialistas refiriéndose al estado de salud de Fernandita. El neurocirujano nos señalo que no habría necesidad de intervenir quirúrgicamente, el otorrino dijo que él a nuestra hija la iba a entregar perfecta y que confiáramos en Dios. Así también se cumplía una promesa de Dios que había recibido mi esposa que a nuestra hija Dios iba a ser la obra perfecta. La pediatra se sorprendía con lo rápido de su recuperación; el traumatólogo se alegraba porque sus huesitos sellaron completamente y su fractura ya no estaba; la neuróloga nos comento que ella será una niña muy inteligente y normal,  que todo lo que estábamos viviendo sería una historia para contar, pero teníamos que tener en cuenta algo, que Dios tenía un propósito para nosotros dos, y que teníamos que descubrir cual era. La Kinesióloga nos comentaba que Fernandita es muy alegre y tenía mucha fuerza.
El día sábado 08 a las 14:30 horas nuestra hija fue desconectada de todas las maquinas y pudo respirar por si sola para la gloria de Dios, los médicos estaban sorprendidos de la evolución de ella; nosotros sabíamos que servimos a un Dios verdadero a un Dios que nos prometió darle vida a nuestra hija y que nuestra hija iba a sonreír nuevamente.
Así pasaron los días y fue dada de alta, volvíamos a nuestro hogar con nuestra hija completamente sana, sonriendo, y llena de vida, en ese momento  confirmamos lo que Dios nos había dicho, que Él iba hacer la obra perfecta en ella.
A casi tres meses del accidente fuimos a control y el médico le dio el alta definitiva a Fernandita confirmando que está completamente sana y sin ninguna secuela para la gloria de Dios. Al momento de salir de la clínica yo daba las gloria a Dios por su amor para con nosotros, y mi hija me miro y ella en su alegría levanto sus manos y dio las gloria a Dios!!!.
Damos gracias a Dios primeramente por permitirnos vivir este proceso y sacarnos en victoria, sin lugar a duda de Él es la gloria. Agradecemos a nuestro Obispo Juan Ormeño y Pastora Diaconisa Alicia Parada por sus oraciones y  noble gesto de preocupación constante por nosotros; a todos nuestros pastores de todas las partes de Chile y en el extranjero; a los Voluntarios, Dorcas, Ciclistas, a mi querida Jiump, Coro Nacional y todos aquellos hermanos en Cristo, amigos, familiares que estuvieron orando por mí y mi hija Fernandita. Por todos los llamados, muestras de cariño dejadas en las diferentes redes sociales, a todos ustedes deseamos nosotros la “Familia Figueroa Guevara” que Dios les colme de bendiciones en sus vidas.
A Dios tributamos toda honra y gloria desde hoy y para siempre, y para nosotros su misericordia!!! Amén.

Hno. Fernando Figueroa Valenzuela
Iglesia Colon Oriente

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