miércoles, 9 de diciembre de 2015

Hermosa Celebración del Cincuentenario en la Zona Sur

 



CINCUENTENARIO IGLESIA UNIDA METODISTA PENTECOSTAL

Yo lo viví…
Fue una espera larga y deseada. Un cumpleaños que deseábamos cumplir. El hacernos parte de una historia familiar. Dios y nosotros, y un encuentro entre el cielo y el mar. Puerto Montt acogió a parte de la familia real, y fuimos sobrecogidos entre recuerdos del nacimiento y esperanzador futuro.
Algunos protagonistas de tan hermosa travesía ya no estaban en este tiempo, y admiramos a los que aún están con nosotros.
Yo soy de la generación que, espiritualmente crecieron oyendo historias verdaderas de fe, y como nietos a las faldas del abuelo, oímos sus vivencias y produjo gran gozo.
Cincuenta años suena como la mitad de una vida, pero para nosotros, es un soñado fin inminente que se concretará pronto.
La ciudad nos aguardó con un espléndido día soleado; cualquiera diría que fue casualidad o cierta estabilidad climática, pero nosotros sabíamos que el Creador estaba preparando el escenario propicio para vivir, realizar y agradecer por 50 años de glorioso respaldo; 50 años viendo la Gloria de Dios, 50 años de sueños concretados y Su Presencia como Padre abnegado, Fiel compañero, Amigo inseparable, Dios Trino, grande en misericordia, gestor y constructor de este edificio llamado Iglesia Unida Metodista Pentecostal.
Rostros conocidos, amigables, de distintas localidades, desde una gran ciudad, hasta un campo con nombre difícil de pronunciar, nos dábamos cita al sur de este maravilloso y edénico país.
“Yo lo viví”, diremos a las generaciones que alcancemos a ver, con cabeza erguida y una sonrisa asomada pues enfrente está un futuro glorioso. Aferrados a las Promesas de Aquel quien inició esta obra, continuará formándola hasta que Él mismo decida un fin terrenal, dando paso a la eternidad a la que tanto añoramos.
Ahora, transcurridos unos días, nuestra mente se llena de imágenes imborrables, su Palabra venida del cielo, voz de alerta y consejo oportuno, los abrazos fraternos y decir que al estar en un cumpleaños “la torta” pasaría  a segundo plano, pero es así, cuando el Espíritu está alegre, la carne calla.
Para mi Dios y Príncipe, honra y gloria.
Pastora Magdalena Garrido Z.
Iglesia 1° Temuco

   

   

   

   

   

    

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